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23 jun 2014

Piensa en mí... Pensaré en ti - Marisa Citeroni

Piensa en mí... Pensaré en ti (extracto)

A Joel la caricia le encantaba, pero cuando hiciese avances con su amigo quería que él estuviese plenamente consciente. Con gran esfuerzo lo apartó y lo apoyó en la pared del fondo del ascensor. Cuando llegaron a su piso el abogado volvió a apoyar su brazo en el hombro de Joel y éste pasó un brazo por su cintura para ayudarlo a caminar.

Llegaron a la habitación de Brendan con la idea de dejarlo en su lecho y buscar el suyo, pero Brendan tiró de él y ambos cayeron rodando sobre la amplia cama. Estaban agitados, confusos y demasiado cerca. Joel no supo bien si era por efecto del alcohol, la frustración del divorcio o el deseo, pero su amigo apoyó los labios sobre los de él y comenzó a besarlo de manera tal que por un momento… solo por un momento, Joel escapó de la realidad. Se permitió soñar con la posibilidad de que Brendan correspondiera a sus sentimientos. El beso fue apasionado, profundo, intenso. Una corriente de deseo comenzó a poseerlo poco a poco pero no estaba borracho, sabía que tenía que terminar con ese fabuloso beso y no tenía voluntad para hacerlo.

Un poco más, pensó, solo un poco más.

Reseñas
(imagen)


Reseña hecha en el blog Leyendo sobre nubes

Puntos de venta

29 may 2014

Oliver... ¿Olivia? / Hellmore - Marisa Citeroni

Oliver... ¿Olivia? (extracto)
"Se puso frente a Brian, levantó su mentón con toda la dignidad que le fue posible, pensó un segundo… y acto seguido se agachó se quitó las botas y las medias, las dejó prolijamente a un lado junto con dos pequeños cuchillos que habían caído al suelo al quitárselas. Volvió a erguirse, se quitó con lentitud la chaqueta y dos cuchillos que colgaban dentro ésta, apoyó todo en una de las sillas, se desabrochó lentamente el chaleco.
—¿Pero qué diablos haces? —preguntó Brian. Que para estas alturas estaba inmóvil por la sorpresa.
Sin decir palabra terminó con los botones, se quitó el chaleco que corrió la misma suerte que la chaqueta, lo miró, gesticuló con su boca una mueca que a Brian se le hizo una especie de sonrisa. Cuando miró detenidamente vio que llevaba una especie de chaleco pero esta vez de metal. Se veía una capa fina atada con cintas a los costados y por los hombros. También se lo quitó, quedó con una camisa demasiado larga para lo que era su cuerpo, comenzó a desabrocharse los pantalones, y con inusual rapidez se los quitó. Su observador quedó pasmado sin poder articular palabra, con los ojos abiertos de par en par, caía hasta sus finos tobillos una camisola de tela muy fina. Se sacó la camisa y la camisola era la única prenda que vestía.
Tomó el sombrero que hasta ese momento había permanecido en su cabeza, lo tiró al piso y comenzó a quitarse las horquillas que contenía a sus rebeldes risos, hasta revelar una cabellera larga hasta la cintura de espesos rulos negros, como la noche más oscura. Así, con una camisa fina, los pies descalzos y el pelo suelto y desalineado, hizo lo mejor que pudo una gran reverencia digna de un Duque y con lágrimas que le recorrían sus mejillas logró articular algunas palabras…