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5 ago 2014

Entrevista a Mariela Saravia

Se dice que no hay historias originales, que todo lo que se debía escribir ya se escribió, que todas las historias ya se han contado… ¿cómo entiendes la originalidad en tus escritos?
Creo que la originalidad empieza desde que se despierta ese deseo por crear una nueva historia; ¿Qué importa si el argumento es similar a otros ya existentes? Nadie va a descubrir el agua tibia, pero siempre hay algo o más cosas que le dan ese toque especial a tu historia. Las características de los personajes, las situaciones, la época en la que desarrolles tu novela. En mi caso, siempre trato de escribir eso que deseo contar sin tapujos y sin miedo a darle bola a esa voz “¿funcionará o no funcionará?” aunque claro, en muchos casos es inevitable silenciar esa intermitente inseguridad que nos aflora antes, durante o después de terminar nuestro libro. Pero debemos recordar que escribir un libro, es un experimento, además de un reto que te propones cumplir. 

No hay libro más emblemático sobre el amor que Romeo y Julieta, una frase preciosa de Shakespeare dice: “No sé si mi mano podrá expresar lo que mi corazón siente.” ¿Qué concepto del amor reflejan tus novelas?
No puedo considerarme una chica rosa, a pesar de que me encanta el romance y las fantasías de amor. Soy más de escribir drama romántico o thrillers de romance. Mis novelas románticas reflejan ese amor maduro, ese derecho que todos tenemos de volver a amar, sin importar la edad o la situación vivida. Trato de no enfocarme en estereotipos románticos, sino de ser lo más libre y natural posible. Me gusta que el lector se empatice con los personajes, que sienta sus vidas, ambientes y situaciones. En fin, trato de reflejar el amor de forma más realista, un poco dramático, pero siempre poniendo esa magia romántica, que a todos nos gusta y calienta el alma. 

¿Te gusta el cine? Hay una escena en V de Vendeta donde el personaje principal dice: “Hay una cara bajo esta máscara pero no soy yo. No soy esa cara más de lo que soy los músculos debajo de ella o los huesos de más abajo.” ¿Puedes decirme cuanto de tu persona hay tus novelas?
Creo que muchas de mis novelas además de ser invención propia, respecto a una idea que se me ocurre, también en ellas va mucho de mí. Unas reflejan mis temores pasados, presentes y futuros. Otras mis sueños sin cumplir o mis fantasías inciertas. Otras tantas, son un camino para cerrar un círculo inconcluso. Trato de echar mano de todo lo que esté a mi disposición y sobretodo, trato de enfocarme bastante en los sentimientos de los personajes, pues para mí las emociones de ellos, serán las reacciones del lector. 

Los personajes masculinos son todo un reto, cómo reflejar el pensamiento masculino en una novela, Carmen Maura en Mujeres al borde de un ataque de nervios, decía: “Es más fácil aprender mecánica que psicología masculina. Una moto puedes llegar a conocerla, a un hombre jamás.” ¿Cómo diseñas los hombres de tus novelas?
Me encanta esta pregunta, porque siempre he querido hacer de protagonista masculino en mis novelas y no lo logro. Pero mis personajes masculinos en las novelas, siempre son personajes secundarios lo cual no significa, menos importantes. Unos son caballerosos, sensuales, detallistas y claro, muy atractivos. Otros son un tanto especiales (violentos, mujeriegos, etc). Me gusta experimentar, no quedarme siempre en perjuicios y estereotipos sociales. 

Seguro alguna vez escuchaste esto: “Las monjas también pueden colgar los hábitos... o levantárselos.” Es una linda excusa para preguntarte, ¿cómo ves el erotismo de las novelas románticas?

Para mí el erotismo es la base de la pareja en una novela romántica. No puedo contemplar la consumación del amor y el enamoramiento, de dos personas cuyas vidas pasaron por situaciones muy variopintas y que no haya entre ellos uno o más encuentros pasionales. Claro que el erotismo va muy ligado al romance y a la pasión, y es cada autor el que lo plasma como mejor le parezca. Unos lo pondrán más explícito que otros, despertando en el lector rubores y sensaciones, otros lo expondrán de forma más poética y sublime. En todo caso, el erotismo siempre debe ser parte entrañable de la pareja y más si escribimos romance.

6. “Codiciamos lo que vemos cada día.” ¿qué meta te has propuesta como escritora? ¿A quién admiras?, en definitiva: ¿qué codicias cada día como autora?
Tengo varias metas como autora, la primera de ellas era escribir varios subgéneros del romance y lo he logrado. La segunda meta es que varios lectores, se interesen en mis libros y les den la importancia que yo les he dado cuando los escribí; y como última meta diría que en un futuro, me gustaría ser una escritora reconocida. No hablo de recibir galardones y fama, sino que mis libros sean indispensables en las bibliotecas de los lectores. Quiero que mis libros sean reconocidos, sobretodo verdaderamente disfrutados. 

Cómo autora seguro estás en contacto con nuevas autoras que preguntan y se interesan por tu tarea. “No conseguirás conmover otros corazones si del corazón nada te sale.” Decía el Fausto de Goethe. ¿Qué le dices a una autora novata, qué consejos le das? 
Me gusta ayudar, soy una mujer bastante colaboradora y más si se trata de tender la mano a colegas de mi campo. Le diría que escriba por placer y deleite, que no se afane por lograr el éxito de la noche a la mañana, de lo contrario perderá el interés y ese amor por escribir. Segundo le diría que antes de publicar su libro, averigüe muy bien sobre la mejor forma de publicación, la que mejor le convenga y finalmente, que siempre mantenga su humildad como persona y artista, pues ser humildes abre más puertas que la arrogancia. 

Gracias por responder y no olvides: “Hay besos que producen desvaríos de amorosa pasión ardiente y loca, tú los conoces bien son besos míos inventados por mí, para tu boca, mi querida lectora.”

23 jun 2014

Rosas en el parque - Mariela Saravia

Rosas en el parque (extracto)

Una noche de otoño, después de muchos años de visitar el Parque, un chico se sentó a mi lado. Estaba tan concentrada en mis reflexiones y poemas, que no pude ver su rostro en medio de la penumbra. 

La noche era fría como la mayoría de ellas en Dublín. El aroma a leños quemados y la humedad que despedía el césped húmedo, se unían en uno solo para crear la esencia natural que me envolvía junto con mis pensamientos, en un torbellino mágico de “pasión”. 

El parque estaba muy oscuro, pero la luna llena alumbraba nuestros rostros débilmente. Ambos permanecimos en silencio, sin atrevernos a mediar palabra o gesto alguno, pero por una razón extraña no me sentía incomoda estando a su lado. Mi cuerpo estaba tibio como si sus brazos me rodearan con cariño. No tenía que mirar sus ojos o entablar una conversación amigable, para darme cuenta de que él era real. Me sentía amada y cómoda a su lado. 

Bajo esa tenue luz, fui mirando los detalles de su cuerpo para hacerme una idea de él. Sus dedos largos dibujaban el contorno de unas manos largas como de músico, lo cual despertó en mí una tremenda curiosidad, que logré aplacar a lo sumo por dos minutos. Luego sentí deseos de mirarlo otra vez con más atención, pero cuando me disponía a encontrar su rostro sombrío, el joven se levantó y se alejó sin decir palabra alguna. Sentí que el mundo se hacía trizas y que la luna caía sobre mí, para aplastarme sin compasión. 

Aguardé en silencio lo que me quedaba de tiempo y no aparté mi mirada de su silueta, hasta que su imagen se fue alejando y la perdí de vista. Cuando por fin reaccioné, pensé en salir corriendo tras él y detenerlo, pero ya no había rastro suyo. Asomé mi cabeza por los rizos metálicos del portón gótico, pero no pude verlo. El joven había desaparecido en un abrir y cerrar de ojos. Desde aquel día, cada noche que iba al parque el chico misterioso llegaba en silencio y se sentaba a mi lado como la primera vez. Era como si estuviera allí porque supiera que yo necesitaba de amor y compañía, en lo más profundo de mi corazón. Aunque también podía estar ahí por mera coincidencia o en busca de refugio al igual que yo.

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Refugio de amor - Mariela Saravia

Refugio de amor (extracto)

Carmen era una mujer mayor que Betsy. Tenía el cuerpo más voluptuoso, el rostro más sensual y la voz más profunda. Era una de esas mujeres profesionales en la danza del teatro de Broadway y tenía mucho más conocimientos de la vida, que la joven Betsy. En fin, era la madurez biológica en la juventud más erótica. 

Carmen podía dar a Duke lo mismo que la camarera le ofrecía, pero ella tenía sus contactos con Al Capone y otros hombres importantes, lo que aumentaría los negocios de Duke casi de la noche a la mañana. Y aunque él lo negara, siempre el dinero estaba de por medio en toda relación de amigos y amantes. El hombre necesitaba sus contactos y técnicas únicas para conservar su posición social. No importaba los desplantes y tenantes que tuviesen que hacer, pero eso era trabajo que incumbía solo a ellos. 

Carmen y Duke estaban hechos a la medida. Eran calculadores, de rostro grotesco y razonamiento rápido. Llevaban una relación como la del lejano oeste, donde el que pestañaba, cargaba con un disparo a cuerpo; cosa que para Duke era altamente entretenido. Jamás había vivido un romance como una bomba de tiempo, donde alguno de los dos se mataría solo por dinero. 

Una noche de copas y sexo, Duke dejó salir información confidencial que involucraba solo a sus amigos. Carmen estaba muy emocionada por el jolgorio, como para demostrarle que había prestado atención total a su declaración clandestina. Duke nunca pensó que confiar en Carmen como lo había hecho por tanto tiempo con Betsy, le traería tan malas consecuencias. Carmen era una mujer con ambiciones igual que él; ella no quería un romance eterno como cualquier jovencita tonta que viviría atada a un hombre solo por lujos y buena vida. No, ella lo que quería era una fortuna como Duke lo deseaba también en su más profundo interior.

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Los amores de Lady Paula

Los amores de Lady Paula (extracto)

Era común para ella vagar por las calles, pero no por aquellas que en primicia, había conocido solo de la mano de Rodrigo. El ambiente era muy parecido al de su comuna, pero ahora seguía huyendo no solo de su padre, sino también de un loco suelto. Temía por su vida con más pericia que antes. No solo temía ser atrapada por Chuck o por su hermano, sino también se sumaba su padre y hasta la policía. Ahora era una pobre fugitiva desamparada, sin familia, techo y libertad. 

El frío de la mañana le hizo saber que estaban en invierno, así que rodeo su cuerpo con los brazos para guardar calor, pero aquello fue un intento meramente inútil. 

El aire rebelde se colaba por sus costillas golpeadas y el viento inquieto, soplaba en su mente tentándola con borrar todo de ella como si fueran hojas de un libro, en medio de un huracán. 

Pasó por un carrito de comida callera y el hambre se le disparó al doble, pero tenía más nauseas que hambre, producto del miedo al que había estado sometida. Sintió los ojos de aquel hombre mirarla con tristeza y a la vez con gran placer. El miedo despertó otra vez en ella ¿Qué sucedía que todos la deseaban como si fuera una mujer de la calle? Se preguntó. Bien, en parte eso era. Una mujer de la calle que en sus adentros, seguía esperando por el amor de su vida, pero por fuera su cuerpo había sido trasgredido ya más de una vez sin su consentimiento. ¿Qué sentido tenía haber o no sido violada? El daño estaba hecho y su valía ya no era ni sería la misma. 

El cielo tenía una capa oscura de nubes que abrazaban la ciudad como un manto lúgubre, como si la capa de Drácula se posara sobre los techos de aquel lugar. El frío y el viento volaban todo a su paso, arreciando sin remedio. A lo lejos un colocho de humo le anunciaba la llegada del tren. Corrió hasta la estación confiando que llegaría a tiempo para subir en él. 


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Dulce amor Kentucky - Mariela Saravia

Dulce amor Kentucky (extracto)

Cuando Bradley se levantó para liberar la libélula, volvió a sentarse en el césped y me abrazó, arrullándome entre sus brazos. Dejé que sus manos me acariciaran los hombros y me besaran los labios de nuevo. Me aduló el cabello con soltura, como si cepillara la críen de sus caballos. Un par de dedos muy ágiles, jugaron con mis manos a manera de ligero coqueteo y fueron subiendo por el brazo hasta posarse en mis pechos. Me besó los labios profundamente, mientras sus manos entraban bajo mi blusa y me acariciaba el abdomen, justo en el monte de venus. Sus caricias fueron aumentando de dulces a traviesas, hasta que metió una de sus manos en mis vaqueros y me acarició la flor, haciéndome gemir dentro de sus labios. Bradley también gimió ante el éxtasis que me provocaba. Era un éxtasis poderoso, sentía que iba a morir si no me deleitaba de forma completa. Me desprendió de la ropa lentamente, besándome los hombros y la espalda, acariciando mis brazos y besando mis manos. Luego bajó a mis pies y los besó con respeto, rozando la planta y el arco con la punta de su lengua. 

– Tienes unos pies hermosos- 

Me besó todo el cuerpo, acariciando mis pechos y la aureola en círculos. Besando y rozando mi vientre con su lengua y labios, para soplar en mi ombligo. 

– Te amo Irina, eres la mujer más bella-

Me limitaba a sentir y a escucharlo; sus manos jugando entre mis piernas despertaron el deseo extremo. Luego metió su cabeza en aquella cueva húmeda de cristales y rosas, para besarme y succionar con mucho amor. Mis manos estaban quietas, sintiéndome tremendamente excitada. Me sentía viva, pero sobre todo mujer amada. Cuando nuestros cuerpos encontraron la armonía de nuevo, lo besé en los labios y le invité a ir al lago.

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19 may 2014

Mariela Saravia (Costa Rica)

Biografía
Mariela Saravia nació en Costa Rica en 1988. Es bachiller en psicología holística. Toca música a oído y tiene una inclinación muy fuerte por el arte, lo mágico y la creatividad. Todo este gusto siendo heredado por parte de su padre. Mariela escribe poesía y relatos de prosa poética desde su adolescencia. Su primera novela romántica, la escribió a los 20 años siendo esta la primicia de su carrera como escritora independiente. Actualmente escribe novelas de romance, en todos los subgéneros posibles así como libros de autoayuda espiritual. Su estilo literario es rítmico, vivaz y épico, sosteniéndose así en una exquisita prosa poética lo cual dota sus escritos de vitalidad y originalidad.