29 may. 2014

Oliver... ¿Olivia? / Hellmore - Marisa Citeroni

Oliver... ¿Olivia? (extracto)
"Se puso frente a Brian, levantó su mentón con toda la dignidad que le fue posible, pensó un segundo… y acto seguido se agachó se quitó las botas y las medias, las dejó prolijamente a un lado junto con dos pequeños cuchillos que habían caído al suelo al quitárselas. Volvió a erguirse, se quitó con lentitud la chaqueta y dos cuchillos que colgaban dentro ésta, apoyó todo en una de las sillas, se desabrochó lentamente el chaleco.
—¿Pero qué diablos haces? —preguntó Brian. Que para estas alturas estaba inmóvil por la sorpresa.
Sin decir palabra terminó con los botones, se quitó el chaleco que corrió la misma suerte que la chaqueta, lo miró, gesticuló con su boca una mueca que a Brian se le hizo una especie de sonrisa. Cuando miró detenidamente vio que llevaba una especie de chaleco pero esta vez de metal. Se veía una capa fina atada con cintas a los costados y por los hombros. También se lo quitó, quedó con una camisa demasiado larga para lo que era su cuerpo, comenzó a desabrocharse los pantalones, y con inusual rapidez se los quitó. Su observador quedó pasmado sin poder articular palabra, con los ojos abiertos de par en par, caía hasta sus finos tobillos una camisola de tela muy fina. Se sacó la camisa y la camisola era la única prenda que vestía.
Tomó el sombrero que hasta ese momento había permanecido en su cabeza, lo tiró al piso y comenzó a quitarse las horquillas que contenía a sus rebeldes risos, hasta revelar una cabellera larga hasta la cintura de espesos rulos negros, como la noche más oscura. Así, con una camisa fina, los pies descalzos y el pelo suelto y desalineado, hizo lo mejor que pudo una gran reverencia digna de un Duque y con lágrimas que le recorrían sus mejillas logró articular algunas palabras…
—Lady Olivia Mcgintys, Condesa de Levingston.
Brian, no salía de su asombro, no podía creer que semejante belleza estuviese parada medio desnuda frente a él y que además era su prometida. ¿Cómo demonios siendo tan femenina le pudo haber hecho creer que era un hombre? Sí, parecía un hombre raro, pero de ahí a ser… ¡¿mujer?! Cuando se recuperó un poco corrió hasta el otro lado de su escritorio tomó su capa, que había dejado sobre la silla un rato antes de toda esa locura y se dispuso a cubrirla.
La Condesa parecía encontrarse en estado de shock, no paraba de llorar y su cuerpo templaba visiblemente, mientras su mirada vagaba perdida en el vacío.
Se giró y compuso una sonrisa cálida, se acercó despacio por miedo a espantarla, pasó su capa por detrás de Olivia, la cubrió con ésta, la atrajo hacia sí, la abrazó con cariño, apoyándole la cabeza en su pecho la acunó mientras le susurraba al oído palabras tranquilizadoras.
—Ya pasó, cariño, estás a salvo…"

Reseñas
"Olivia tenía muy claro lo que quería para su vida: primero recuperar Levington para eso debía echar al administrador nombrado por su madre. Después ocuparse personalmente de la administración de su condado y de su gente. Pero, ¿cómo hacerlo siendo mujer y tan joven? Para sus propósitos deberá convencer a su tío y luego a su prometido de que la ayuden. No tiene mucho para negociar, pero en agradecimiento le devolverá su libertad para casarse con quién él quiera. La empresa ha iniciado y es Oliver quién debe llevarla a cabo.
Brian tenía sus propios planes y éstos incluían convencer a cierta Condesa que debía casarse con él. Aceptó ayudar a Olivia y también el reto que él mismo se impuso para cambiar los planes de su prometida. Para ello se valdría de todas las armas que tuviera en manos. Sólo que jamás previó en descubrir el secreto de la Condesa. 
No es lo mismo seducir a una damisela en apuros, que a una toda guerrera.
Ella se defenderá con uñas y dientes de sus atacantes y de la conquista amorosa por parte del Duque.
¿Logrará Brian convencer a Olivia de casarse o será Olivia quién convenza a Brian de dejarla?
o acaso Oliver será quién convenza a Brian de dejarla?"

Por Lazyanya en Goodreads / Más reseñas de esta novela en: 

Puntos de venta


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